Santiago.- Escondida entre el verdor de las montañas, con una caída libre de 83 metros y considerada como la más alta del Caribe, se encuentra el Salto de Aguas Blancas, uno de los principales atractivos turisticos de Constanza.
El encanto principal de esta cascada es la temperatura del agua, la que por lo general está por debajo de los diez grados Celsius, esto le permite a sus visitantes, incluso, utilizarla como refrigerador natural.
Está ubicado a 2,200 metros sobre el nivel del mar en el paraje del Convento. Para llegar allí hay que pasar por la Colonia Japonesa, lugar en el que se encuentras algunos de los primeros jardines con música del país, además, hay que conducir por las orillas de Rio Grande.
En el transcurso del viaje se puede observar una de las mejores vegetaciones alpinas del país.
Desde el salto se logra apreciar gran parte del Valle del Cibao, su entorno verdoso y sus montañas. En las áreas cercanas se encuentran con facilidad plantas y frutas silvestres.
Las gélidas aguas suelen causar una reacción diferente para quienes la visitan por primera vez; hay algunos que solo se atreven a entrar las manos o quizás lavarse la cara, pero existen otros, que no se van sin antes darse un “chapuzón”.
Actualmente, el turismo, que cada vez se vuelve mayor en esta área, y las frecuentes visitas de los moradores del lugar, han provocado que las autoridades turísticas del pueblo establezcan mejores condiciones de seguridad y confort para sus visitantes.
El director de Turismo de Constanza, Juan Tactuk, comentó que el Salto de Aguas Blancas es una experiencia que quienes visitan este municipio no deben de perderse, agregó además, que el ambiente de tranquilidad que se logra conseguir, tiene un valor incalculable, “sin mencionar el deleite natural que ofrece y el clima incomparable de la zona”.
La única dificultad que se presenta a la hora de visitar el balneario, es la condición en la que se encuentra la carretera, su estrechez dificulta el paso, es necesario, para poder llegar montados, un vehículo todo terreno, que pueda resistir suelo rocoso y quebrantado. Aunque para muchos este hecho resulta ser “parte de la aventura” que se tiene que vivir para disfrutar de esta reserva natural.
martes, 21 de abril de 2009
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